Expertos en inocuidad alimentaria de NSF International dicen que el reto será la implementación efectiva dado que el fraude alimentario es un problema mundial que requerirá acción y cooperación internacionales

OXFORD, Reino Unido. El informe final de la revisión de Elliott sobre la integridad y el aseguramiento de redes de suministro de alimentos se publicó hoy, 4 de septiembre de 2014. El fraude alimentario es la sustitución, adición, alteración o tergiversación deliberadas de alimentos, ingredientes o envases, y los expertos en inocuidad alimentaria de la organización de salud pública NSF International lo considera un problema mundial que no puede abordarse únicamente dentro de las fronteras nacionales. La implementación efectiva de las recomendaciones del informe requerirá coordinación de industrias y el gobierno, así como el apoyo de expertos para proteger a los consumidores.

“Como el informe de Elliott hoy lo pone de manifiesto, el delito de fraude alimentario es un problema muy grave en la cadena de suministros de alimentos internacional, cuya escala total se desconoce, pero que van desde la 'deshonestidad casual' relativamente menor hasta la delincuencia organizada alentada por enormes recompensas financieras. Inteligencia limitada significa que simplemente no sabemos la magnitud exacta del fraude. Lo que sí sabemos es que puede ser una causa de los principales riesgos de inocuidad alimentaria que socava gravemente la confianza del consumidor en la industria alimentaria”, dijo David Richardson, vicepresidente de la división EMEA Food en NSF International, una organización de salud pública y principal proveedor de servicios de inocuidad alimentaria que opera en más de 155 países.

El gobierno del Reino Unido encargó al profesor Chris Elliott de la Universidad de Queen en Belfast que llevara a cabo la revisión a raíz de una importante crisis relativa al fraude alimentario en 2013 relacionada con el hallazgo de carne de caballo en productos de carne de res. En el informe, el profesor Elliott analiza asuntos que afectan a la confianza del consumidor en la autenticidad de los productos alimenticios, incluidas todas las fallas sistémicas con implicaciones para la inocuidad alimentaria y la salud pública, y hace recomendaciones para enfrentar tales fallas. Sus recomendaciones se basan en ocho pilares clave:

  1. Los consumidores primero. La industria, el gobierno y los organismos de orden público siempre deben poner las necesidades de los consumidores por sobre todas las demás consideraciones. Esto significa dar prioridad absoluta a la inocuidad alimentaria y al fraude alimentario con respecto a otros objetivos.
  2. Tolerancia cero. En sectores donde los márgenes son ajustados y el potencial de fraude es alto, se deben desalentar incluso las deshonestidades menores y se debe responder deliberadamente a deshonestidades importantes con acciones correctivas.
  3. Recolección de inteligencia. Debe haber inversión compartida entre el gobierno y la industria en la recolección e intercambio de inteligencia, aunque para asegurar su eficacia, todas las organizaciones deben tener en cuenta las susceptibilidades del mercado.
  4. Servicios de laboratorio. Los involucrados en auditoría, inspección y aplicación deben tener acceso a servicios de laboratorio resistentes y sustentables que utilicen métodos estandarizados y probados.
  5. Auditoría. La industria y los entes reguladores deben dar peso a los regímenes de auditorías y aseguramiento, pero también trabajar para reducir al mínimo la duplicación cuando sea posible. La industria debe cambiar a una forma modular de auditoría.
  6. Apoyo del gobierno. El apoyo gubernamental para la integridad y el aseguramiento de las redes de abastecimiento de alimentos debe mantenerse específico, medible, alcanzable, realista y oportuno (SMART).
  7. Liderazgo. Se requiere un liderazgo y una coordinación transparentes de las investigaciones y procesamientos, y se debe reconocer el interés público en la aplicación activa y multas significativas por delitos alimentarios importantes. Dentro de la FSA, se debe crear una nueva unidad de delitos alimentarios, basada en el modelo holandés, y convertirse en el principal organismo de delitos alimentarios.
  8. Gestión de crisis. Existen mecanismos necesarios para que los entes reguladores y la industria puedan lidiar con incidentes graves efectivamente, en caso de que se produzcan.

Opinión de NSF International

David Richardson, comentó: “NSF International apoya a todas las medidas para mejorar la inocuidad alimentaria y los niveles de confianza entre los consumidores y la industria alimentaria. El informe de Elliott presenta muchas recomendaciones sólidas que, si se aplican efectivamente, proporcionarán un método coordinado ampliamente superior entre el gobierno y la industria para luchar contra el fraude alimentario. Ahora, la industria necesita apoyo especializado para traducir estas recomendaciones en sistemas y estrategias prácticos para proteger a los consumidores, así como a sus propias marcas. NSF International cuenta con un paquete de servicios integrales de consultoría, capacitación, auditoría y análisis para ayudar a empresas en todo el mundo a afrontar eficazmente el riesgo de fraude”.

Recientemente, la FSA encargó a NSF International que desarrollara un marco de evaluación de riesgos, que funcione como una herramienta de diagnóstico basadas en evidencias y riesgos que ayude a identificar el riesgo de fraude en la cadena de suministro global de alimentos en diferentes categorías de productos.

El profesor Elliott ha llamado la atención sobre un importante problema que no solo afecta al Reino Unido, sino a toda la cadena de suministros global. “El fraude alimentario no respeta las fronteras nacionales, y ese es uno de los principales motivos por el cual es tan difícil de rastrear. La transparencia, la trazabilidad y el intercambio de datos entre el gobierno, la industria y terceros en todo el mundo se convertirán en los principales temas para abordar las amenazas de fraude alimentario mundial”, expresó David Edwards, asesor en inocuidad alimentaria de NSF International y exdirector de la división NSF Global Food Safety de NSF International. “Las organizaciones como NSF International con recursos globales, conocimientos técnicos y relaciones de cooperación con la industria y el gobierno pueden desempeñar un papel crucial para facilitar el intercambio de inteligencia y el desarrollo de soluciones”.

NSF International tiene miles de inspectores y otros recursos técnicos en el lugar, así como capacidades de análisis y laboratorios mundiales. Al trabajar con muchos organismos gubernamentales y empresas internacionales, NSF está idealmente situada para recopilar y analizar datos y para ofrecer consultoría que puede ayudar a acabar con el fraude internacional.

Acerca de NSF International: NSF International es una organización mundial independiente que elabora estándares, y analiza y certifica productos para las industrias del agua, alimentos, ciencias de la salud y productos de consumo con el objeto de minimizar los efectos adversos para la salud y proteger el medio ambiente (nsf.org). La empresa fue fundada en 1944, y está comprometida a proteger la salud y la seguridad humana en todo el mundo. NSF es un centro de colaboración en inocuidad alimentaria, calidad del agua y entornos interiores de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)/Organización Mundial de la Salud (OMS), que está acreditado por el American National Standards Institute (ANSI) y opera en más de 155 países.

La división NSF Global Food brinda servicios especializados y acreditados en todos los sectores de la cadena de suministros, desde agricultura, producción, procesamiento, distribución y productos lácteos, hasta pescados y mariscos, tiendas minoristas y restaurantes. Además, NSF es el principal certificador de equipos de servicios de alimentos, compuestos no alimentarios, y agua y bebidas embotelladas.